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América Latina hacia la movilidad eléctrica.

Esta región se encuentra dando los primeros pasos hacia la transición energética, buscando reducir la contaminación por el uso de combustibles fósiles.

Mientras más de la mitad de la energía eléctrica que se produce en Latinoamérica proviene de fuentes renovables, el uso de combustibles fósiles para los medios de transporte sigue manteniendo su hegemonía, lo que genera una situación contradictoria en la región.

Los medios de transporte en Sudamérica generan el 35% de las emisiones de efecto invernadero, superando la media global, esto indica que por un lado se trabaja en el beneficio del medio ambiente con el uso de energías limpias mientras que la región mantiene altos índices de contaminación por el uso combustibles fósiles.

Este contexto se torna preocupante debido al continuo crecimiento del parque automotor y las consecuencias de esto para el cambio climático. Por lo que la transición hacia la electromovilidad se convierte en una alternativa esencial y urgente. La conciencia sobre el medio ambiente y sus cuidados existe en la región y hay varios países trabajando ya en mitigar los efectos que producen los transportes que usan combustibles fósiles. En ese sentido Argentina, por ejemplo  presentó una ley que plantea prohibir la fabricación de vehículos a combustible fósil en 20 años y presentó en 2022 su plan de movilidad sustentable. El Salvador, Paraguay y Honduras están en proceso de crear sus propios planes. Brasil aumenta lentamente su porcentaje de vehículos eléctricos. Quien lleva la delantera desde 2018 es Colombia, que junto con Chile transformaron su transporte público con buses eléctricos.

Estos nuevos escenarios y políticas nacionales presentan nuevos desafíos, en donde se deberá motivar a los usuarios a pasar de autos a combustión a autos eléctricos, logrando así recudir los efectos adversos para el medio ambiente. Casi ningún país contempla, por ejemplo, subsidios directos a la compra. La excepción fue Uruguay, que licitó por primera vez en 2021 un subsidio para la compra de buses de transporte público, en contraposición Latinoamérica gasta cada año 46.000 millones de dólares en subsidios a los combustibles fósiles.

Con incentivos para fabricación y compra de vehículos eléctricos se podría acelerar la transición en la región, lo que generaría un nuevo paso hacia el desarrollo de políticas sostenibles. Costa Rica se muestra a la vanguarda en políticas públicas que benefician el uso de la electro movilidad, por este motivo ha establecido tarifas eléctricas más bajas para la carga de autobuses eléctricos en todo el país, ha fijado una cuota para electrificar al menos el 5% de su flota de autobuses cada dos años y ha establecido el objetivo de que el 95% de los vehículos privados que circulan por sus carreteras sean eléctricos a mediados de siglo.

La región ha tomado conciencia de la importancia de esta transición, los países han iniciado un cambio hacia la electromovilidad, algunos con mayor ímpetu que otros, el mayor desafío esta dado por el vigor con que cada gobierno implemente las políticas públicas necesarias para incentivar a consumidores y productores al cambio sostenible.

Fuente: El Inversor energético y minero

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