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Creó una marca sensible de prendas sustentables

Consciente de que la moda es una de las industrias más contaminantes, la diseñadora Cecilia Zoccola dejó la capital porteña por Jujuy donde abrazó los géneros y fibras naturales para crear su marca “sensible” con un trabajo y creatividad asentado en valores de sostenibilidad. Comercializa a Jujuy y Salta su producción y divide su tiempo dando capacitaciones a comunidades de la Puna.

Si bien pasaron años desde que se comenzó a hablar de moda sostenible como una alternativa de innovación, la tendencia y la conciencia en este sentido crece. Cecilia Zoccola comenzó a empaparse de “lo andino” luego de hacer un salto en su carrera como diseñadora de indumentaria en empresas mayoristas de Buenos Aires donde nació decidió cambiar de rumbo hacia Jujuy en 2010.

En esa labor había podido estudiar las tendencias en Europa, y daba clases de moldería en la universidad de Morón, de Palermo y en la ORT. Por ello, al dar un giro para vivir en el Norte arribó a Jujuy, recorrió Tilcara, Purmamarca, Humahuaca, donde comenzó a hacer una suerte de estudio de mercado “casero” para determinar qué había. “Decidí, con base a lo que había, hacer una marca urbana con toques regionales norteños, que en su mayoría se concentraran en el chacra del corazón, que es lo que tienen los detalles mis prendas”

Esa no fue la única elección que hizo, sino que tuvo la libertad de desarrollar su marca con sentido sostenible, es decir buscando hacerla compatible con la conservación del ambiente, apuntando al aprovechamiento de las fibras con un uso responsable de los recursos para fabricarlos.

Al encontrar sólo ropa informal y no de vestir eligió crear una línea “yeanera o sport” con un toque étnico desde lo andino, cerrando así su idea de “diseño sensible”. En su incursión por la Puna y Quebrada jujeña había conocido el picote, barracán y aguayo, y lo que hizo fue combinar estos géneros en las pecheras de las prendas logrando una fusión con un estilo citadino. “Era una fusión de mi origen urbano, que tiene que ver con Buenos Aires y mis antepasados; mi familia era norteña, mi abuela era salteña, mi bisabuela era de Bolivia, se dedicaba a la sastrería, ya venía relacionada con el Norte”, explicó Zoccola.

 

 

Buscaba mezclar los géneros y apuntaba algo más fresco y de espíritu joven, y a la vez para mujeres comprometidas con el medio ambiente y con la sociedad.  Es que entiende que, al tratarse de prendas muy visibles, no pasan desapercibidas, por lo que aspira a que reflejen también un estado de ánimo.

Además, ideó que las prendas no tengan artículo sino nombre que reflejen una visión positiva. A modo de ejemplo explicó que un saco denominó, “Encuentra tu grandeza”, a otra campera la llamó “Ámame mucho”, inspirada en los conocimientos que obtuvo al abordar PNL y apelar mucho a la mística y lo espiritual. “No quería que sea una marca más, sino que se sientan confiadas, que ese mensaje vaya a todos lados, que amen la prenda, que se amen a sí mismas, o que se la regale la persona que quiera”, expresó.

Sucede que busca que la ropa sea la excusa también del mensaje, ya que además utiliza fibras y telas producidas por comunidades del norte jujeño como Rinconada, o marcas como Warmi, de la Hilandería en su momento, variando el grupo de artesanos de los que se provee. “Varío porque uso todo lo de la tela, los recortes chiquitos que van quedando, eso hizo que la prenda tenga una identidad, con ciertos detalles que hace que cuando la gente las ve, ya sabe que es un Zoccola”, explicó.

Sostuvo que eso trasciende y se refleja en la demanda de las prendas, la mayoría al ser una línea clásica pero no de temporada, por lo que atrae a mujeres más grandes, profesionales que por ejemplo quieren ir a Buenos Aires a recibir un premio y decir que son del Norte, lo hacen con una prenda que les de identidad al mismo tiempo que es moderno. “Casi siempre son mujeres comprometidas con el medio ambiente. Al no seguir la tendencia de moda, ésta marca mantiene algo de lo que se usa, pero mantiene la identidad”, precisó.

La marca comenzó en 2010 en San Salvador de Jujuy hasta el 2013, donde tuvo un local, luego se mudó a Salta, y tras ganar una competencia emprendedora de un curso de plan de negocios, abrió un local junto a otros diseñadores salteños por tres años y pasaron a otro con cinco que terminó cerrando por la pandemia.

Entonces optó por la venta virtual a través de su página web, Facebook e Instagram, se encamina a abrir otro local en Jujuy, y se da tiempo de producir y desarrollar otra faceta, de enseñanza y sentido social a través de capacitaciones.

Destina tiempo al servicio y hacer huella en la sustentabilidad

De hecho, en 2022 dictó una capacitación en Valle Colorado, Jujuy con apoyo de Naciones Unidas de modo que la comunidad desarrollara sus productos y confeccione un catálogo de ventas. Es así como continúa destinando su tiempo a servicio, como diseñadora y por otro para la fabricación.

Actualmente combina sus dos pasiones, también comercializando sus prendas en un local eco-sostenible en la capital jujeña denominado “Huellas”. Zoccola recordó que en su momento hizo una capacitación por una beca en Milán, Italia, sobre sostenibilidad, fue la única de Latinoamérica al igual que el resto, de modo que se comprometió a difundir esos preceptos, de producir a conciencia por entender que el planeta no resiste.

“Antes había dos temporadas, primavera- verano y otoño-invierno, ahora las marcas sacan colecciones cada dos años, eso genera todo un círculo de consumo que no le hace bien al planeta”, detalló. Sostuvo que esa tarea la sigue y aunque resulta un trabajo de hormiga debido a que la realidad en Latinoamérica en que la gente no tiene gran poder adquisitivo y siendo las prendas sustentables más caras por su diseño más cuidado y material más durable por su calidad.

 

 

Sostuvo que hay que buscar la estrategia para seguir y consideró que por ahora se puede reciclar las prendas en buen estado, pasarlas a alguien que la pueda usar o reciclarlas. Sostener estas prácticas desde dentro le significa seguir insistiendo, por ello participó de un congreso de la moda en la Escuela de artes y oficios para difundir la idea y pretende vincularse con las entidades de Cultura de ambas provincias para compartirlas.

Si bien hay asociación de diseñadores sostenibles en Argentina, se fijó la meta de seguir haciendo ese trabajo de crear conciencia en ese eje en diversos aspectos. Explicó que a la hora de fabricar significaría ahorrar luz, agua por ejemplo para hacer su pequeño aporte para minimizar la huella de Carbono por el planeta, y está convencida de que una clave es llegar a los niños para crear conciencia en ellos.

“El cambio es una necesidad no una opción”, afirmó contemplando que si no se hacen hay que pensar qué planeta se dejará a las otras generaciones. Reconoció que es un trabajo que se debe repetir, en el uso del agua, en el caso de textiles contemplar la tendencia de teñir con tintes naturales para evitar los contaminantes

Continua con los contactos con Jujuy, hizo cursos en la Escuela de Minka en 2018, y prevé ofrecer las charlas para esta provincia.

La pretensión también es de llegar al exportar sus prendas y difundir el concepto, que ya comenzó a gestionar desde el 2022 con una vinculación con la Fundación Pro-Salta que incentiva las empresas.

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