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Leticia Cortese Rodríguez: “el vínculo entre el desarrollo sostenible y el género es innegable”

“La brecha de género actúa como una barrera para la realización de la Agenda 2030, limitando la autonomía económica, física y de toma de decisiones de las mujeres. Según el informe global del Foro Económico Mundial sobre las brechas de género, se estima que América Latina tardará casi 69 años en cerrar estas brechas, lo que enfatiza la urgencia de una acción inmediata”, expresó Rodríguez.

Empecemos por entender de qué se trata: ¿Qué relación tiene el desarrollo sostenible con el género?

Leticia: el desarrollo sostenible engloba la noción de no dejar a nadie atrás y se materializa en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), abarcando desde la erradicación de la pobreza hasta la igualdad de género. Específicamente, el ODS N° 5 insta a lograr la igualdad de género y empoderar a mujeres y niñas, una temática que permea también otros ODS.

El vínculo entre el desarrollo sostenible y el género es innegable. Un auténtico desarrollo sostenible solo se alcanza al abordar las disparidades de género. Estas desigualdades, como la limitación en el acceso a educación, atención médica y oportunidades económicas, obstaculizan el progreso equitativo. Integrar la perspectiva de género en este proceso implica reconocer y atender las distintas necesidades, roles y aportes de mujeres y varones en la sociedad.

¿Cuál es la importancia de la igualdad de género para el desarrollo sostenible?

Leticia: la igualdad de género es un cimiento esencial del desarrollo sostenible, sin equidad y sin la inclusión de mujeres y otras identidades no binarias, no es posible hablar de un progreso genuino. La equidad de género se traduce en una distribución justa de recursos y oportunidades, generando sociedades más inclusivas y resilientes. Cuando las mujeres acceden por igual a la educación, el empleo y la participación política, se desencadena un efecto positivo en la economía, la salud y el bienestar comunitario, estableciendo un ciclo virtuoso de avance sostenible.

La diversidad de género en el entorno laboral mejora el ambiente para la innovación y la creatividad, generando desarrollo económico. Promover la igualdad de oportunidades y trato en las organizaciones reduce el ausentismo y la rotación, además de mejorar la imagen corporativa. La diversidad de género se relaciona con una imagen de marca más atractiva, beneficiando tanto al mercado interno como externo y a las cadenas de valor.

Con respecto a nuestro país: ¿en Argentina cómo radica esa importancia?

Leticia: nuestro país está marcado por múltiples desigualdades. El interés por las diferencias de género no radica solamente en un tema de igualdad de oportunidades, sino también en la eficiencia y la capacidad de crecimiento de una economía, ya que se encuentra restringido su aporte a la generación de riqueza. Las mujeres tienen un gran potencial para contribuir al crecimiento económico. Se podrían agregar hasta USD 5 billones al crecimiento económico mundial si las mujeres y los varones participaran por igual como empresarios (IFC y FMO, 2020).  Sin embargo, las desigualdades de género profundamente arraigadas en las normas sociales influyen en el acceso y control desigual que mujeres y varones tienen sobre tierras, recursos y poder.

En el ámbito laboral, las desigualdades estructurales limitan la participación económica de las mujeres. La sobrerrepresentación en hogares pobres, tasas de desempleo más altas y la informalidad laboral, junto con la falta de reconocimiento y redistribución del trabajo no remunerado, contribuyen a la restricción de la autonomía económica de las mujeres. Estas desigualdades también se manifiestan en la concentración de mujeres en sectores y ocupaciones de menor productividad, así como en su subrepresentación en puestos de dirección y propiedad empresarial.

¿Cuál es el papel de la mujer en el desarrollo sostenible? ¿Cómo se plantea en Argentina?

Leticia: el papel de las mujeres en el desarrollo sostenible es de gran importancia y trasciende diversos ámbitos. Constituyendo más del 51% de la población, las mujeres desempeñan un rol crucial en la esfera doméstica y pública, y el liderazgo de las mujeres puede tener un impacto significativo en la respuesta a desafíos socioambientales.

En Argentina, las mujeres, junto a organizaciones sociales y feministas, han trabajado durante años en agendas que promueven la igualdad y la equidad de género. A pesar de los desafíos, las mujeres están ocupando cada vez más posiciones jerárquicas en el sector público y privado. Su enfoque suele acentuar aspectos sociales y relacionados con el desarrollo sostenible.

A nivel estatal, a partir de diciembre de 2019 la agenda tomó un fuerte impulso, a partir de la creación del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad. Distintas áreas nacionales y subnacionales replicaron la experiencia y generaron áreas enfocadas en mujeres y producción. Una experiencia concreta es la que se dio en el Ex Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación, con la creación de un Gabinete de Género que estuvo liderado por una gran referente como Paula Basaldúa, y desde donde se generaron más de 88 medidas que potenciaban la incorporación de la perspectiva de género en el sector productivo.

La nueva Agenda 2030 se articula en torno a 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, en ese marco, el objetivo N°5 “Igualdad de Género” ¿cómo se aplica en las industrias argentinas?

Leticia: el ODS 5 de la Agenda 2030 se enfoca en la igualdad de género en todos los ámbitos, y en las industrias argentinas, esta premisa se traduce en la implementación de políticas y prácticas que garanticen equidad salarial, promoción justa y entornos laborales seguros, libres de acoso. También implica fomentar la activa participación de las mujeres en sectores tradicionalmente masculinizados.

El sector privado en Argentina ha venido desarrollando diversas iniciativas para abordar esta agenda, especialmente en empresas de mayor envergadura. Lo que se observa con mayor frecuencia son buenas prácticas, a partir de las cuales desarrollan medidas de acción afirmativa o para las mujeres, y en algunos casos con perspectiva de género.

La incorporación de mujeres y diversidades en la fuerza laboral, su acceso a puestos de decisión, protocolos de acción para prevenir y abordar la violencia de género, generación de lactarios, establecimiento de licencias y modalidades de trabajo flexibles o remotas, son parte de las medidas implementadas que se observan con mayor frecuencia.

 

Sobre Leticia Cortese Rodríguez

Leticia es Licenciada en Administración, diplomada en Políticas Públicas para el Desarrollo Local y Regional y cuenta con una Maestría en Política y Gestión Local. Además, es consultora con una amplia experiencia en temas relacionados con desarrollo sostenible, políticas públicas, género y responsabilidad social empresaria, entre otros. Ha trabajado con destacadas instituciones como ONU Mujeres, Banco Interamericano de Desarrollo y la Organización Internacional del Trabajo, así como con diversas empresas, brindando asesoramiento especializado. Ocupó el cargo de subsecretaria de Financiamiento y Competitividad Pyme en el Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación. También se ha desempeñado como funcionaria en el Ministerio de Seguridad de la Provincia de Mendoza y en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Cuyo. Tiene una amplia trayectoria en docencia y gestión universitaria y ha sido asesora de gobiernos locales en la provincia de Mendoza.

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